24 de enero de 2020

#042 Idea de la semana: tecnología contra catástrofes naturales

El infierno que vive Australia desde hace más de tres meses ha puesto de nuevo en la palestra el cambio climático, cuyo avance abruma. Complejo y desafiante, se trata de un tema a afrontar con total inmediatez y donde la tecnología jugará un papel clave. No sólo con el objetivo de ralentizarlo, sino para paliar sus efectos. Frenar vs adaptar.

Hemos empezado con los incendios, por lo que el primer ejemplo irá dirigido en esta línea. Prometeo es un proyecto que une hardware, software y tecnología en la nube para mejorar en la prevención y extinción de incendios forestales. Diseñado en Barcelona, sus sensores miden diferentes parámetros y se analizan por un algoritmo de machine learning que ayuda a interpretarlos. I-React es otro proyecto europeo enfocado en la mitigación de los riesgos, mediante la prevención e integrando datos de todo tipo y analizados mediante tecnologías Big Data.  

Dendra, Flash Forest y DroneSeed son tres proyectos diferentes basados en la recuperación de bosques, sobre todo aquellos situados en zonas de difícil acceso, mediante vehículos aéreos no tripulados. Con el uso de drones y otras aplicaciones, como cámaras multiespectrales o sistemas de detección láser, disparan paquetes de semillas y nutrientes para poder plantar árboles en las mejores zonas posibles. En el último test de Flash Forest, por ejemplo, consiguieron sembrar 2,000 árboles.

Atrapar dióxido de carbono (CO2)

En la anterior idea de la semana ya hicimos referencia a la huella de carbono y cómo las empresas intentan reducir sus emisiones. Sin embargo, la tecnología también tiene un papel que jugar aquí, mediante propuestas como la de Blue Planet. Esta empresa tiene el ambicioso objetivo de reducir el CO2 que ya hay en la atmósfera, atrapándolo para convertirlo en caliza sintética, elemento válido para la construcción. Oxyfuel, por su lado, es el tipo de combustión que pretende atrapar el dióxido de carbono antes de ser liberado en una planta productora de energía.

Durante el desastre de Haití, también surgieron soluciones que hoy en día se continúan utilizando. Trilogy Emergency Relief Application fue una de ellas, una aplicación de mensajes de texto en masa que la Cruz-Roja continúa utilizando en muchos países. Con esta tecnología, se permite identificar todos los móviles en una zona específica y enviarles un mensaje con información básica. Serval era otro proyecto que permite que las comunicaciones no dependan de la conectividad, sin necesidad de cobertura.

Estos avances y proyectos iniciados deben enfrentarse a un gran escollo: son complejos y caros. Desplegarlos a la escala necesaria no siempre es tarea fácil, pese a que es imperante comenzar a implementarlas. Nos hemos fijado en PETase, una enzima descubierta en 2016 por un grupo de investigadores japoneses capaz de reducir el polietileno a su estado original. Constituye un descubrimiento realmente útil en procesos de reciclado, pues permite acabar con el exceso de plástico. Sin embargo, todavía no es económicamente viable. 

Y Australia sigue ardiendo

Durante la escritura de este texto, siguen quemándose hectáreas de masa forestal en Australia. ¿Podrían los avances tecnológicos haber previsto estos incendios o haber ayudado a frenarlos? El drama ocurrido en las Antípodas debería servirnos de serio aviso. Fernando Valladares, profesor de investigación del CSIC, en una conversación con El Confidencial afirmó que “Australia está unos años por delante en lo que a condiciones climáticas peligrosas se refiere, pero dentro de muy poco podríamos ver grandes incendios así en nuestro corredor mediterráneo”. Sí, esto es lo que nos viene, Es hora de ponernos las pilas. 

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